Huequito

El denso tiempo que me recorre las añoranzas se adhiere con insistencia al sueño de estar nuevamente en sueños abiertos

Que denso es respirar si no estás aquí ni aunque encierre un suspiro de tu voz que aún resuena cuando cierro los ojos para caer

Caigo denso adherido que tu recuerdo no lo quiero más si tuviera un espacio en el mar donde y saber que cada gota es distinta de todas las demás

Densa agua que no cae porque aun me recorres las noches recuerdos de esperanza que sonríes al sol “felices” palabras en oscura buenas noches que lloraste porque alguien murió alguien murió alguien murió y yo no yo no denso que ya no quiero caer y correr saberme lejos de todo caer ya no ya no porque si me dejo caer será sólo de ti que aunque digas amárrate a la vida lo supiste desde que me conociste que mi vida es lo que hago pero pero pero esta parte con quien compartir a quien acompañar a quien amanecer “bebita” no está más y no estará más porque así lo decidiste y así lo decidiste y así lo decidiste y todos los sonidos de lo que hubiera sido esfuerzo mutuo de vida compartida de momentos de alegría de viajes juntos de risas juntos de esfuerzos y compañía juntos de cuidado juntos de todo eso que estaba ahí en nosotros todo eso que denso estaba ahí denso en denso que miedos densos estaban ahí haciendo lodo pero sin poder jugar porque hubiéramos jugado nos conocemos al barro sin miedo alegres que tu hacías que yo te hiciera que ambos hacíamos no denso más

Cae entonces y lo sé que cae porque lo siento soltar y no quería pero ya no más que tu vida en el primer recuerdo que tengo de ti bella tu mano a tu pecho sobando tu huequito de ansiedad y chocolate en mano te vas y yo me quedo y te miro y adiós A

Cae entonces que recuerdo el olor que aún me persigue sabiendo que no hay otra forma jamás que se acerque a eso que fuimos y lo dejaré en eso que fuimos y sabrás que siempre te amaré porque no hay forma de saber que tu no lo hiciste también hasta el final con odio y miedo y amor y odio y miedo y amor y denso que ya no sé usar comas y puntos y espacios

Denso ya no soy si sé que caes con mi propia soledad como mi propia soledad caerá a otros caminos donde has decidido jamás estar y si jamás estarás pues denso ya no soy porque denso soy para nadie lo que he querido vivir en el amor que ya no está en nosotros porque no hay nosotros y entonces

Cae porque no hay otra forma de saberme respirando lo que sonrío ahora mismo que escribo que ser feliz con alguien es vía donde ha caído esa adherencia de lo que fuiste

Gracias

Aroma de lirio.

No he obtenido ningún rocío en los aromas que no llegan a mis raíces figuradas por solares de torrentes solares. Que si hay algún día que alcanza el sol para alumbrar esas penumbras en mis voces es que ya no tengo vida que glorificar si creo que escribir es algo. Y creo que escribir es algo y que decir es algo y que algo se me cae de los polos para hacerme un giro que tuerce mis puntos de reflexión; que no soy prisma ni mi ojo captura nada que en vía nerviosa sé que soy nada que no sea lo que está por fuera en mis ojos nada nada nada que acuosos son por llorar que nada que sea esto que leo que creo escribir puede ser una nada para sostener una letra que no sale porque decir decir decir es fácil.

Fácil decir que ella me miraba con sonrisa porque no había en mí sino encuentro de algo tan extraño que me abría en sonidos que no sabía descifrar y que en cuerpo que ensordece la belleza el rojo es pintura de otras piedras trabajadas por la sorpresa que se quiebra y nacen espero como plantas aquellos brillos de sólo una voz que diga “hola”.

Pero no lo hay sino porque lo que ya no sé qué soy no seré nada más que aquellas grietas que son piedras que sin obturar no dejan de filtrar lágrimas para hacerme en este hueco estalactitas que no son lácteas pero si son vías.

Ya no hay, mi señor, rezo a nadie si estás tú en el fin del camino a donde sé que hay nada porque nada nada nada sujeta esa cosa que se va y que se inunda en la vida de una mosca que pasa y se va en la muerte de una planta que no se sabe cuándo expiró y dime que en esos límites se caen las gargantas para ya no sostener ningún suspiro que le diga que existir es lo que pasa entre vocal y consonante para no ser sino simple sonido que nadie pide ser escuchado y en silencio en silencio en silencio en cama lo que se piensa no se escribe sino en la angustia de no saber que existir es perder para siempre la paz de la muerte.

Brevísima reflexión del tiempo

A: T.

El tiempo de pandemia sólo es el trasfondo de presencias y ausencias, de rostros y un espejo que te repite lo mismo: una espera de encuentro. Entre en desbalance de la homeostasis de las necesidades corporales y su satisfacción, ese trayecto se convierte en lapso de tiempo donde puedo seguir viviendo, pero entre una satisfacción que no es más que demanda de presencia el tiempo es un abismo o es un hacer-mientras-no-estás. No está, aunque esté, porque no hay forma de doblegar nuestra carencia en el tiempo de la satisfacción. Y está bien: podríamos hacer trenzas con el sonido del segundero y usar el tiempo para hacer música, para saber cuándo la tierra está seca y requiere de humedad al helecho.

Pero el tiempo, con nuestro entorno mediático, está dominado por la muñeca y nuestro cuerpo que se vierte en funciones registradas: periodo menstrual, pasos dados, calorías quemadas, tiempo de reposo y, a lo lejos… a lo lejos en el tiempo la promesa de un envejecimiento sin contratiempos. ¿A quién le pertenece el tiempo, entonces?

Si el tiempo es lapso entre ausencia-presencia, hay lapsos que esperamos el llamado para atender: en encierro el encuentro con el sonido de la notificación es la promesa donde el tiempo tuvo sentido por existir como algo para el tiempo de la otra persona que me dio aviso de mi existencia en su vida: ¿a quién le pertenece el tiempo?

Quizá, por ahora, me pregunto: ¿cómo me permito pertenecer al tiempo de los demás? Entre notificación e imperativo de atención, entre ausencia de rostro y presencia de mirada, situarme, como sujeto, en espacio donde se pudiera no hablar del tiempo ya más.